https://bit.ly/374WLzG Navidad Negra
  • Dra. Mayra Gallardo

Navidad Negra

Cómo enfrentar los afectos depresivos o la depresión en las fiestas decembrinas.


No podemos evitar que los pájaros de la tristeza sobre vuelen tu cabeza,

pero sí podemos evitar que aniden en ella.

Proverbio.



Muchas son las crisis de vida que pueden atravesar éstas fechas volviéndolas dolorosas como para no querer celebrar nada. A los procesos depresivos, de tristeza y que nos confrontan con el dolor emocional en relación a los vacíos y crisis de vida en esta época decembrina, se le conoce también como Navidad Negra.


Estas crisis pueden aparecer súbitamente (accidentes, fallecimientos de seres queridos, lutos y duelos no resueltos que se reactualiza o agudizan) o, también hay otro tipo de crisis, de aquellas que evolucionan lentamente pero cuyos estragos pueden ser importantes (crisis familiares por alienación con los hijos, divorcio de los padres, separaciones, crisis económicas, despidos, huelgas, ​enfermedad, ​etc.)...


Con estos escenarios, acorde al sentir de los sujetos que atraviesan por este tipo de crisis, terminan por sentir que en la Navidad (y hasta Año Nuevo), más que un festejo que reúna a las familias sólo hay vacío y soledad, resultándoles fechas poco deseadas y hasta temidas.

En gran parte, la depresión en esta temporada surge por la incapacidad del sujeto para hacerle frente a ciertos elementos que está asociando con estas fechas, los cuáles aunados al bombardeo de imágenes que subrayan la familia, el amor, los regalos, cenas, convivencia, etcétera, todos aquellos elementos que enfatizan las virtudes humanas, puede resultar abrumador.


Para otros quizás, ante la dificultad de expresar los afectos enlazados a su historia de vida en estas fechas, pueden buscar demostrarlos haciendo gastos innecesarios que en muchas ocasiones acarrean más problemas, sobre todo ante vicisitudes económicos que se generan o a las ya preexistentes, o bien porque las personas se crean altas expectativas sobre aquello que se les va a regalar y al no cumplirse se sienten tristes y decepcionadas.


Otra fuente de dolor, son los recuerdos de infancia que para algunos suelen ser tremendamente dolorosos (abandonos, rupturas o separaciones en la familia a edades tempranas). Pueden involucrar distintos escenarios como por ejemplo: la enfermedad de algún ser querido, el rompimiento de las relaciones básicas de quienes dependemos pueden generar angustias de separación, las mudanzas, el cambio en el poder adquisitivo de los padres​, etc.


​Al confrontarnos otra vez con dichos momentos dolorosos, los recuerdos se reactualizan, se vuelve a hacer presentes y con ello revivimos las emociones que sufrimos en aquellos momentos, provocando en algunos casos, que sobrevengan los afectos depresivos o, incluso las depresiones.​


Por eso, en las fechas que dan cierre al año como son la Navidad y el Año Nuevo, al recordar a seres queridos, su ausencia se siente aún más y, por consiguiente nos hace enfrentarnos al vacío que deja esa no-presencia. Para otros, quizás puede remontarlos a otras épocas en donde no había grandes problemas y, ahora que se sienten abrumados le imprimen al cierre del año una nota nostálgica. Además, es importante considerar que para muchos la temporada navideña invita a la evaluación de logros y metas, donde el riesgo puede ser que terminen por subrayar sólo lo que no se pudo lograr.


Diferenciemos la tristeza de la depresión.


Psicoanálisis CDMX

Como en todo momento de la vida, también esta época tiene sus cosas buenas y otras no tanto. Fiestas, fiestas... posadas, compromisos, tradiciones, familia, comilonas y recuerdos... para algunos son motivos suficientes como para adorar la Navidad o, los mismos elementos, para otros hacerlos contar los días para que se acabe.


De nuevo, es importante subrayar que de todos los momentos en la vida qué atravesamos es importante sacarle el mayor provecho y/o aprendizaje que se pueda. Recuerda que aunque no puedas elegir, del todo, las circunstancias que en esta ocasión te esta tocando vivir, siempre podrás elegir cómo vas a vivirlas, que tanta importancia vas a darle a los elementos que por ahora te son disruptivos como para permitir que la pases mal.

​Ahora, bien, hay otros momentos que nos pueden tomar por sorpresa y que implican la pérdida de un ser amado. En ese caso se tiene que emprender el proceso de duelo que permite adaptarnos a la pérdida, aunque es importante subrayar que el proceso de duelo como tal no solo se inicia ante el fallecimiento de otro, puede ser ante cualquier crisis de vida como se enumeraba al inicio del articulo.

Este caso nos permite hacer una diferencia entres depresión y tristeza. En un proceso normal, donde el estar tristes esta en contexto con un suceso reciente, se asemeja a la depresión cuando experimentamos alteración del sueño (ya sea insomnio o querer dormir de más), falta de apetito, intensa tristeza... pero se subraya que pese a sentirnos tristes no estamos abatidos, es decir que no implica una pérdida de la autoestima, elemento típico de la depresión clínica.


​Lo más característico de un proceso depresivo ​es encontrar:


- Sentimientos de tristeza, enfado, culpa y autorreproche, ansiedad, soledad, fatiga, impotencia, momentos de shock, anhelo, alivio o insensibilidad, entre otras.


- Sensaciones físicas como vacío en el estómago, opresión en el pecho o en la garganta, hipersensibilidad al ruido, sensación de despersonalización, falta de aire, debilidad muscular, falta de energía o sequedad de boca.


- Cogniciones o patrones de pensamiento que son normales en las primeras fases del duelo, pero que si persisten pueden desencadenar sentimientos que desemboquen en una depresión o problemas de ansiedad.


- Estados de confusión, distracción, incredulidad, preocupación, sentido de presencia, experiencias ilusorias pasajeras e incluso alucinaciones.


- Conductas que desemboquen en trastornos del sueño, trastornos alimentarios, hiperactividad desasosegada, aislamiento social, llorar en exceso, evitar recordatorios del fallecido, lo cuál en estas fechas suele ser complicado y la ausencia se hace especialmente notable.


Recuerda, la depresión no es sinónimo de tristeza aunque ambos puedan asociarse a procesos de pérdida​. El proceso normal que nos puede confrontar con la perdida y hace necesario un proceso de duelo en el que nos sentimos tristes, es el que todos podemos pasar ante alguna crisis de vida (fallecimiento, separación, divorcio, despido, mudanza, trabajo, despido, enfermedad, etc). Cuando se complica (con la incapacidad para experimentar placer ante lo cotidiano de la vida, falta de energía), hablamos entonces de depresión. Por ello es importante aprender a trabajar con estos afectos a tiempo, antes de que el escenario se complique en un duelo patológico, crónico, en un duelo no resuelto. Lo principal es que busques ayuda a tiempo... y el pedir ayuda no es para quienes "no pueden" sino para quien está interesado en verdaderamente resolver sus conflictos afectivos.


Qué hacer para no deprimirse en Navidad




Cambia tus expectativas = No esperes a la Navidad o al Fin de Año para ser feliz, simplemente recibe estas fechas sin generar expectativas o esperar grandes acontecimientos, vívelas como una fiesta más. No son la solución a los problemas de nadie, ni son la solución a nivel emocional tampoco para nadie en donde por magia se llenaran los vacíos emocionales que hay en el interior de las personales. Si sientes un vacío, toma las riendas, dale un cambio a tu vida que como parte de un proceso podrás gradualmente implementando los cambios. Recuerda, nada es por arte de magia, para cambiar, necesitamos trabajar en ello y de forma gradual iremos viendo los resultados.






Permítete sentirte contento = si nuestra afectividad anda por los suelos, es momento de revisar nuestro interior para lograr deshacernos del pasado que nos atormenta. Es importante conocer lo que nos limita e impide cambiar el rumbo de nuestra vida. NO permitas que los sentimientos derrotista y negativos te inunden, sustituyelos con lo positivo. Si te es muy complicado hacerlo, habrá que considerar iniciar un tratamiento para ayudarte.

Como estamos hablando de cómo enfrentar los vacíos afectivos, evita el agotarte física y mentalmente con compras, comida, regalos, por si hay muchas o no hay visitas... es un momento para relajarte y disfrutarte primero a ti. Puedes ayudarte con una lista de lo que tienes que hacer para que sepas que paso dar pero si puedes delega responsabilidades.

Evita los excesos = Las personas que se deprimen, usualmente se aíslan y terminan por esconder su verdadera emotividad, es una forma de reaccionar al servicio de la defensa o, al ponerse en el polo opuesto pueden reaccionar de forma excesiva, con las palabras, comida o bebida, ciclo que después les cobrara una peor factura a ellos mismos y si se meten en líos, a los demás que estén a su alrededor.

Si no consigues el objetivo y la depresión o los afectos depresivos continúan después de la temporada decembrina, no debes dejar pasar más tiempo y buscar iniciar un tratamiento.

Recuerda, la depresión no es lo mismo, no es sinónimo de tristeza aunque pude asociarse a procesos de pérdida​. El proceso normal que nos puede confrontar con la perdida y hacer necesario un proceso de duelo en el que nos sentimos tristes, es el que todos podemos pasar ante alguna crisis de vida (fallecimiento, separación, divorcio, despido, mudanza, trabajo, despido, enfermedad, etc). Cuando se complica (con la incapacidad para experimentar placer ante lo cotidiano de la vida, falta de energía), hablamos entonces de depresión. Por ello es importante aprender a trabajar con estos afectos a tiempo, antes de que el escenario se complique en un duelo patológico, crónico, en un duelo no resuelto.


En un tratamiento, buscamos lograr que el analizante:

-​Acepte la realidad de la pérdida.


-​Identifique, ​experimente, ​acepte y ​logre expresar ​sus sentimientos y emociones.


-​Supere los diferentes obstáculos y reajustarse después de la pérdida.


-​Logre amigarse con el recuerdo (de la persona fallecida, de la persona amada que perdió, de la época anterior a la crisis de vida que experimenta hoy) y ​que logre ​sentirse cómodo al seguir viviendo​ para reformular un nuevo proyecto de vida construyendo elementos nuevos o reconstruyendo en base a lo adquirido.

​​

-​Recuerda, el dolor afectivo, emocional ante una crisis de vida es posible trabajar en él para que te deje de doler, ​por eso no es recomendable que intentes ocultarlo, evitarlo o huir de ello. Así ni desaparece y puedes complicar más la intervención después. Es importante construir una nueva forma de celebrar la Navidad:

​-Si perdiste a alguien querido: acuerda un pequeño acto simbólico para recordar al ausente, volvernos a despedir y continuar celebrando la vida.

-Nada de ​ «No puedo» o «No me apetece». Es el inicio de mecanismo automáticos para llevarnos a la inercia, la tristeza, la apatía. Recuerda, son el bucle de entrada a un circuito en el que después cuesta más trabajo salir.

-Necesitamos hacer ruido, música... el que la pases bien a tu estilo sin aislarte o encerrarte en ti mismo. Evita la inactividad...

-Si la Navidad no es la fecha mágica que todo lo va a resolver y podrán existir diversas situaciones que te han llevado a esta crisis de vida, date un respiro... toma un tregua, busca opciones con los amigos, la familia, vecinos... así evitaremos entrar en ese bucle y empezar a transformar la situación en la que vivimos hoy.

-​Recuerda que para desarticular estos pensamientos es importante tomar consciencia de cuando se activan​, preguntarnos qué funciones cumplen y por paradójico que suene, que ganancia estamos hallando, parte de esto es lo que hacemos en un Psicoanálisis, buscando construir nuevos recursos que te permitan reinventarte fortalecido, desde otro lugar que no salga tan costoso a nivel emocional.