https://bit.ly/374WLzG PSICOANALISIS ONLINE ANTE EL COVID-19
  • Dra. Mayra Gallardo

PSICOANALISIS ONLINE ANTE EL COVID-19

Yo hago psicoanálisis

para conservarme sano,

despierto y vivo.

Wilfred R. Bion.



De alguna manera, cuando se empezó a saber sobre la tragedia sanitaria en Wuhan, China, lo seguíamos viendo como un fenómeno local, que no llegaría a impactar nuestra cotidianidad y menos nuestras fuentes de trabajo.

La sorpresa fue observar en las noticias internacionales cómo la crisis sanitaria se iba extendiendo por el mundo, hasta que la OMS el 30 de enero de 2020, declara la epidemia de COVID-19 una emergencia de salud pública de preocupación internacional, dando el nivel de pandemia al extenderse por todo el mundo.


Desde esa fecha, en mi ejercicio profesional decidí empezar a implementar ciertas modificaciones con todos los pacientes, si bien con ninguno hay contacto físico ni en el saludo ni en la despedida con el objetivo de mantener la neutralidad analítica y no rebajar el encuentro a un nivel social, agregué el darles gel anti bacterial a la entrada y, cuando salían de su consulta desinfectaba el consultorio antes de la llegada del siguiente paciente.

Sin embargo, estas medidas de prevención que fueron pertinentes no alcanzaron a ser suficientes cuando la pandemia llegó a México. Ahí fue cuando se hizo indispensable pensar en alternativas para cuidar la integridad física de los analizantes, para poder continuar trabajando desde caso por caso y, preservar su integridad emocional dentro del encuadre analítico.

¿Es posible continuar el tratamiento, un psicoanálisis a través de medios virtuales?


Respondería que definitivamente, sí. Es completamente posible.

La terapia online, el psicoanálisis a través de recursos virtuales (video llamada de Skype, FaceTime o video llamada de WhatsApp), correo electrónico o llamada telefónica, no sólo son alternativas utilizadas ante una pandemia.


De hecho, es importante reconocer que el primer análisis clásico, se hizo de forma remota: el mismo Freud mantuvo correspondencia con Fliess, su analista, donde logró descubrimientos cruciales de su propio inconsciente. Más tarde, logró compartir algunas puntualizaciones con discípulos que eran sus pacientes a través de un intercambio epistolar; condujo el análisis del pequeño Hans a través de cartas a su padre o su correspondencia con Ferenczi. Incluso, el mismo Freud caminaba con sus analizantes por las montañas, haciendo lo que prodríamos plantear como el primer “psicoanálisis ambulatorio” en tiempos de la 1GM.

En mi experiencia, el trabajar con este esquema virtual no ha sido una algo inédito para mí, puesto que llevo años trabajando así con algunos pacientes que no radican en la Ciudad de México, con otros empezamos el tratamiento presencial y por cambios en sus trabajos se mudaron al interior de la República o al extranjero. También con pacientes que viven fuera de México y todo el tratamiento ha sido a través de video llamadas. Incluso, en ocasiones excepcionales, ha sido la opción para el paciente que le es realmente imposible llegar a su sesión presencial en el consultorio, por ejemplo: ante el postoperatorio de alguna cirugía, en los primeros días después de dar a luz, en viajes imprevistos, le siga siendo posible continuar con su proceso terapéutico sin interrupción.

Ahora bien, frente al COVID-19, el cual es un problema mundial que tenemos que enfrentar de forma racional y lograr rescatar también nuestra salud emocional, es necesario reconocer que surge intempestivamente como una situación traumática desde varias aristas para todos.


Nos encontraremos con las tentaciones de caer en pensamientos recurrentes, el sufrir por un futuro incierto, las posibilidades de padecer una afección atroz, el miedo de estar en contacto con el virus -que no lo alcanzamos a ver y que, a la vez, su presencia no sólo se hace ominosa sino omnipresente-; todo ello, se convierte en la mente en una serie de objetos persecutorios, los cuales terminarán por perjudicar nuestra salud psíquica y sabotear la capacidad para tomar de decisiones de forma objetiva y que incluyan la preservación de la integridad física y emocional de forma simultánea.


Así, se hace aún más importante el lograr acceder a espacios donde podamos también recibir la atención para nuestra salud mental sin alterar el aislamiento voluntario que nos protege a todos.


Reitero, el coronavirus no sólo debemos considerarlo a nivel de la salud física, también para nuestra mente y fueros más íntimos es un elemento con cual deberemos aprenden a vivir mientras no exista una vacuna, logrando construir alternativas que nos permitan seguir disfrutando y seguir siendo creativos. Que pese a los elementos del orden de lo trágico que encierra la pandemia, podamos seguir apostando por alcanzar la pulsión de vida.


Así, con un escenario incierto ante la emergencia sanitaria que empezaba a dar señales de su presencia en México, para Marzo 2020, decidí proponer a todos mis pacientes continuar con su tratamiento pero ahora desde un esquema virtual, es decir, a través de video llamadas de Skype, Face Time o video llamada de WhatsApp; incluso, a algunos por el tema de lograr la privacidad necesaria en sus espacios, hacerlo vía telefónica. La respuesta fue unánime, todos aceptaron el cambio de modalidad - de la presencial a la virtual-, y con ello, pude una vez más constatar cómo instaurada la transferencia, la situación analítica se preserva aún a pesar de la emergencia.

¿Existe alguna diferencia entre un psicoanálisis presencial y un psicoanálisis on line?

De primera mano puedo responder: No, nada cambia con respecto a un análisis presencial. El psicoanálisis está basado en la palabra del analizante, en sus equívocos inconscientes y en la presencia serena, en la escucha atenta y la interpretación del analista.

Si el análisis está bien establecido, si la relación terapéutica está bien delimitada, siguen siendo dos en el encuentro, privilegiado por la palabra.


El psicoanálisis ha sobre vivido a dos guerras mundiales en Europa, se ha podido implementar a nivel hospitalario en Argentina y en ninguno de estos escenarios ha estado basado en la existencia del diván. Por ello, es que el analista debe estar dispuesto al encuentro, más aún en la época actual para acudir a la cita con el sujeto y su sufrimiento en solitario.


Al enfrentar el tiempo que nos toca vivir, se vuelve imperativo reconocer los estragos que ha causado y causa el coronavirus, el cual, probablemente no sólo sea recordado por el impacto de salud pública, sino por todos los cambios que forzosamente tenemos que ir incluyendo.


Cabe subrayar, que dichas modificaciones serán un imperativo aún cuando la pandemia haya concluido, puesto que debemos ser responsables y realistas; así como, alcanzar a reconocer que tenemos que aprender a vivir con él mientras no haya vacuna.


El sostener la función analítica frente a la emergencia sanitaria ante al coronavirus, ha sido a través del trabajo constante con cada analizante el seguir pensando, sintiendo y construyendo metáforas de la dramática que encierra su historia y sus afectos, así como sus derivaciones inconscientes de la misma manera que trabajo con cada uno en el consultorio.


En término generales, como lo exponía, el trabajo de análisis se desarrolla de la misma manera que en el esquema presencial, sólo que ahora también hay que integrar la situación traumática que nos deja como residuo la pandemia, vivida desde todas sus aristas: desde aquellos pacientes que tienen que enfrentar el aislamiento pero que se mantienen a salvo, los que enfermaron y no fue grave o aquellos que tuvieron algún familiar hospitalizado; sea como sea, es ir reconociendo la “catástrofe mental” para que también tenga un lugar y logre ser verbalizada para elaborarla.


Por ello, la crisis sanitaria frente al COVID-19 provocará oleaje también a nivel emocional y aunque el frente sanitario se resuelva, el flanco emocional tardará mucho más en poder ser digerido, en lograr sanar. Desde empezar a ser conscientes de la gravedad que en verdad tiene, de la tragedia que encierra y saber que algunos se pudieron salvar de todo riesgo; pero sin terminar por negar que no lograremos ser inmunes a lo que entonces veremos pasar "desde la ventana". El tratar de retomar nuestras actividades cotidianas y enfrentar la duda y hasta el miedo de si ya es seguro regresar; evidentemente, todo esto también estará atravesado por lo económico que impactará a todos sin excepción…

El trabajo de análisis, el proceso terapéutico se hace entonces la alternativa de lograr construir ese hilo de Ariadna ante el minotauro de la pandemia que nos ayude a salir de este laberinto.

Así, aunque por ahora, el imperativo para cuidar de la salud física sea el poder quedarse en casa para cortar la cadena de contagio, para contribuir a que no se expanda aún más la propagación, podemos seguir haciendo uso de los recursos virtuales para no postergar la atención de la salud emocional y mental.


En cuestión a nuestros fueros más íntimos, a nuestro aparato psíquico, el primer embate que sufrirá es el empezar a experimentar angustia, el miedo, desesperación y preocupación. Son emociones, de cierta forma esperadas puesto que el contexto nos obliga a todos a hacerle frente a una pandemia, y por lo tanto, es por completo excepcional; sin embargo, en el momento en que sientas que las emociones te desbordan, que son abrumadoras, no dudes en buscar ayuda de un profesional.


Hacer psicoanálisis no se reduce a su caricaturización, donde el uso de diván le da el status de verdadero y al analista la sangre azul como prueba de una estirpe.

Un verdadero psicoanálisis está determinado por el encuentro y el tipo de diálogo que se establece, que no es social sino terapéutico, donde el analista calla para hable el sujeto del inconsciente y pueda llegar a reconocerse en sus síntomas y repetición; cuando habla, es para señalarle, puntualizarle o interpretarle al analizante, generando preguntas para devolverle sus propias palabras, reconociendo a fondo la resonancia que tienen en su tramado más íntimo, es decir, en el inconsciente del analizante.


El esquema virtual para mí, como lo decía no es un espacio desconocido, ahora por el ritmo de vida de muchos de los pacientes, casi la mitad de mi consulta era por este medio antes del coronavirus.

¿Qué cambia si utilizamos la tecnología para hacer un psicoanálisis?




El mismo Lacan subrayaba el planteamiento ético para el analista de que debía estar a la altura de cómo la época que le toca vive la pulsión. Hoy en día, estamos frente a un reto mayúsculo, debemos enfrentar un Real inconmensurable, que hace derrumbarse todos los modos habituales en los que el sujeto convivía y que, la vez, está costando miles de vidas.

Como analista, los recursos técnicos propios del psicoanálisis siguen siendo los mismos; sin embargo, frente a esta emergencia es necesario cuestionar cómo seguir vinculándoles y hacer uso de la pulsión de vida para continuar y preservar el lazo frente a una amenaza que pone en riesgo la integridad física y emocional.

Muchos pueden llegar atravesar momentos de angustia, desesperación, estrés, soledad, miedo, preocupación ante el futuro, incertidumbre, depresión, aflicción por múltiples causas, enfrentar separaciones y duelos. Justamente, es ahí donde el recurso tecnológico nos acerca el poder seguir teniendo acceso a un tratamiento, continuarlo o iniciarlo en el momento en que las emociones pueden aflorar.


Las respuesta que vamos a empezar a ver en México, frente a este Real sin ley -el coronavirus-, que emerge intempestivamente en nuestra cotidianidad hace que sea necesario poder facilitar las opciones terapéuticas para que estén al alcance de quien lo necesite para trabajar con aquello que, según el caso por caso, atañe a su vulnerabilidad y padecer afectivo. Ese caso por caso, nos hará considerar las diferencias con las que cada sujeto enfrente esta crisis de vida, que si bien a todos nos involucra, cada uno le irá dando solución acorde a sus recursos afectivos y el análisis ayudar a cada paciente a que transite por esa vulnerabilidad.



Si estás interesado en iniciar un tratamiento y conocer las medidas de apoyo a tu economía durante esta crisis sanitaria frente al COVID-19, da click en la imagen o llama directamente al 55 4981 5362.